Panamá ha marcado un antes y un después en la legislación ambiental de la región. El pasado 14 de octubre de 2026, el país centroamericano promulgó la Ley 560, una normativa de vanguardia diseñada específicamente para frenar la degradación de los arrecifes coralinos y los pastos marinos, dos de los ecosistemas más vulnerables y vitales para la biodiversidad del planeta.
A diferencia de regulaciones anteriores que dejaban vacíos legales para el desarrollo costero, la Ley 560 prohíbe de manera taxativa cualquier tipo de construcción, modificación o actividad antrópica que provoque daños directos o irreversibles en estos entornos subacuáticos. Esta medida impactará directamente la planificación de proyectos turísticos, la infraestructura portuaria y las rutas de navegación menor en ambas costas del istmo.
Científicos y reguladores celebran la rigurosidad del texto, el cual se alinea con los compromisos globales de sostenibilidad del país. El cuidado de los corales ya no es solo una causa ambiental, sino una prioridad de estado para garantizar la resiliencia frente a las tormentas, proteger la seguridad alimentaria y asegurar los servicios ecosistémicos que sostienen las economías marítimas de la región.
Redacción: Portada Marítima Latam









