En una medida sin precedentes que eleva al máximo la tensión en las rutas globales, la Organización Marítima Internacional (OMI) ha suspendido de forma indefinida las operaciones de evacuación y asistencia en el Estrecho de Ormuz. La decisión responde a la gravedad de la crisis desatada por el hundimiento del buque portacontenedores GFS Pride, de bandera de Singapur.
El navío, que transportaba más de 2,500 contenedores, se fue a pique dejando su carga flotando a la deriva. El incidente ya es calificado por expertos como un peligro crítico para la seguridad de la navegación internacional, amenazando con paralizar uno de los corredores comerciales y energéticos más transitados e importantes del planeta.










